El regreso a casa de Matteo después de su voluntariado CES en Burgos

30 noviembre 2023 marina

Más de un mes después de regresar a Italia de mi voluntariado en España, todos los días, varias veces al día, sigo teniendo Burgos en la cabeza. O debería decir que mi cabeza está felizmente «ocupada» por la gente maravillosa que conocí allí, en la ciudad y en los pueblos; está ocupada por los inolvidables paisajes desde las Merindades hasta las zonas de la Ribera del Duero, por los momentos de alegría, abatimiento y reflexión que pasé con mis compañeras de piso (Equipo Fuentecillas), por las oportunidades que aproveché, por las lecciones que aprendí de una experiencia que me acompañará el resto de mi camino.

Estos doce meses me han abierto la mente a nuevas culturas y me han abierto una gran puerta. Me siento cambiado, he aprendido a no tener prisa, a disfrutar de las cosas y del tiempo que en nuestro ajetreado día a día parece realmente imposible. He aprendido a saber lo que realmente me gusta y lo que ya no quiero hacer. Pero, sobre todo, he aprendido a ayudar a los demás.

Por eso creo que el voluntariado es una actividad fundamental para el desarrollo de la personalidad auténtica, solidaria y menos individualista que tiende a formar nuestra sociedad. El voluntariado te ayuda a comprender que los seres humanos estamos programados por naturaleza para estar juntos, para colaborar, para ofrecer consuelo. Esta experiencia te ayuda a comprender que la cooperación, y no la competición, es un principio básico del ser humano.

El voluntariado nos hace darnos cuenta de que cuando ayudamos, al mismo tiempo somos ayudados, a menudo mucho más de lo que podemos ofrecer, la solidaridad nos hace personas más libres.

Por eso espero que cada vez más jóvenes (¡y digo jóvenes de verdad, no treintañeros como yo!) participen en experiencias similares; el voluntariado es bueno para uno mismo ante todo.

Recomendaría esta experiencia a todo el mundo, incluso a los que tienen dudas y miedo a perderse por salir de su zona de confort, porque en ese proyecto encontrarás una familia de personas dispuestas a compartir consejos, sonrisas y abrazos. Nunca te sentirás solo y creceréis juntos, no siempre será fácil, pero un poco más fácil si estás con gente que te quiere.

Además, creo que puedo decir sin temor a equivocarme que una de las grandes riquezas de esta experiencia en España fueron las chicas y chicos con los que pasé esta maravillosa aventura. Con ellos pasé los momentos más enriquecedores de mi viaje, personas que no conoces pero que en pocos días saben darte más de lo que esperas.

Ahora Burgos es mi segunda casa, y allí me espera mi segunda familia, formada por todas las personas maravillosas con las que he trabajado y he hecho amistad. Y desde luego no descarto la posibilidad de volver pronto.

Matteo

ASOCIACIÓN BRÚJULA INTERCULTURAL

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”