Me llamo Velia y llegué a Villasur de Herreros para mi proyecto CES en junio. El Puchero de Villasur es una organización de huertas ecológicas y cuida unas cincuenta yeguas. También en Italia vivo en un pueblo pequeño, en estrecho contacto con el campo. Lo que me hizo venir aquí fue el deseo de aprender más sobre el tema de la ecología y de la vida de una pequeña comunidad, las ganas de vivir una experiencia fuera de mi país y de aprender español (además, el norte de España es precioso).
Pero todo fue diferente de lo que esperaba. En primer lugar, porque los pueblos de Castilla y León son únicos: a veces son muy pequeños, están deshabitados y bastante alejados unos de otros. Aunque me habían advertido, al llegar me sentí un poco aislada. Las casas son antiguas y a menudo están vacías durante años, sin comodidades modernas. Además, no sabía ni una sola palabra de español y aprender el idioma fue un poco más difícil de lo esperado. Considerando que pasé la primera semana en la cama con 40 °C de fiebre, seguro que no estaba nada contenta ni emocionada. La verdad es que a menudo me preguntaba: «¿Por qué estoy aquí?». Pero decidí quedarme, y después de unas semanas las cosas mejoraron: con el idioma, con el trabajo, con el pueblo. Con el alma de El Puchero, la gente: Isa, Romane, Víctor y Gabriele, sus familias y amigos. Los veo todas las mañanas y voy con ellos a la huerta, a la montaña con las yeguas o a cortar leña. Empecé a vivir de verdad la vida tranquila de Villasur, con buena comida y trabajo duro. La comida en Villasur es excelente, de verdad: primero, el agua de la fuente es la mejor del mundo; además, cada día cocina una persona diferente y se disfruta de productos frescos (y también se aprende a cocinar para grupos grandes). Aprendí a soportar el calor, el sol, ahora el frío (dicen que nevará la semana que viene) y el cansancio. Después de un mes, llegó mi nueva compañera de aventura, y eso me ayudó a sentirme menos sola.
Cuando mi hermana vino a visitarme a España, me dijo “creo que has cambiado”, y yo también lo siento. Todo lo que dicen de vivir en otro país es cierto: estar constantemente en “survival mode” saca ciertas características en ti que ni siquiera sabías que tenías, una fuerza, una capacidad de adaptación y un nuevo concepto de lo que realmente importa (la felicidad). Aquí en Villasur, a menudo he tenido momentos difíciles: soledad, distancia, problemas prácticos con la casa. Y para afrontarlos, he descubierto una gran energía: la misma que surge al salir de casa todos los días, al trabajar duro con mi cuerpo, incluso cuando no tengo ganas, incluso cuando es un mal día, incluso cuando la mañana parece interminable.
Hace unos días estuve en Burgos, en una tienda de productos ecológicos, y vi «alubias rojas» a la venta. Probablemente eran las mismas alubias que habíamos plantado y cuidado en Villasur, las misma que habíamos recolectado, secado y desgranado por dos meses (nunca se acaba con las alubias haha). ¡Cuánto esfuerzo! Y cuánto esfuerzo en todo lo demás: lechugas, calabacines, tomates, berenjenas, pimientos (no, es broma, los pimientos son preciosos, deliciosos y perfectos), y ahora todos los productos de la huerta de invierno. Tener verduras frescas es un lujo. Es un proceso muy lento, pero ver un repollo de 4kg y saber que lo plantaste unos meses antes es increíble.
El Puchero tiene casi 50 yeguas, divididas en tres grupos y sueltas por las montañas alrededor de Villasur. Son animales preciosos, muy grandes, libres y salvajes. Un día vino el veterinario: dos yeguas se asustaron e intentaron escapar, viniendo hacia mí… pensé que me iba a morir, ¡matada por 1000 kg de yeguas!
Vivir sin muchas comodidades te empuja a confiar en ti mismo, en tus capacidades; te hace darte cuenta de que no necesitas mucho para pasar el día, y para ir a la cama cansada y feliz al mismo tiempo. Vivir seis meses aquí no es fácil, y quizás no es para todos. Pero quien vienen, sin duda, aprende nuevas cosas sobre sí mismo, nuevas formas de estar solo, y sobre todo una nueva manera de vivir y consumir. Yo vuelvo a casa muy diferente. Si el objetivo es de hacer experiencia, venir aquí sin duda será una victoria.
Una vez leí esta frase: “being kind is more important than being right”. Así que, gracias a todos los que han sido amables conmigo durante estos meses inolvidables. Gracias a El Puchero, a Brújula y a Kora por esta oportunidad.
¡¡Hasta luego!!
Velia




