Del 15 al 25 de junio, un grupo de 13 jóvenes recorrerá en bicicleta diferentes pueblos del Somontano de Barbastro y la Hoya de Huesca para conocer iniciativas que están contribuyendo a mantener vivo el medio rural aragonés.
Rural Forks vuelve a pedalear por Aragón en su cuarta edición. Durante once días, las personas participantes recorrerán alrededor de 110 kilómetros atravesando algunos de los paisajes más representativos del Prepirineo aragonés, llevando consigo únicamente lo necesario en sus alforjas y compartiendo una experiencia de convivencia, aprendizaje y descubrimiento del territorio.
La ruta pasará por Salas Altas, Adahuesca, Bierge, Panzano, Ibieca, Loporzano y Bolea. A lo largo del camino, el grupo conocerá proyectos relacionados con la agroecología, la alimentación sostenible, la recuperación del patrimonio, la cosmética ecológica, la gestión responsable de los recursos naturales, la cultura y la defensa del territorio.
Entre las iniciativas visitadas se encuentran la Quesería artesana de Radiquero, Abella Bio, Savia Ibera, la cooperativa agroecológica La Sazón, la Red de Semillas de Aragón y diferentes proyectos de producción de frutos secos ecológicos en Bolea, entre ellos Mallata Gratal.
La ruta permitirá también acercarse a experiencias de desarrollo rural y lucha contra la despoblación como Pueblos Vivos y Concilia, al proyecto artístico y de recuperación patrimonial Muretes de Arte y a plataformas ciudadanas como Stop Biogás y Loporzano Sin Ganadería Intensiva.
Jóvenes que investigan, pedalean y comunican
Rural Forks no es solamente una ruta en bicicleta. Antes de comenzar el recorrido, las personas participantes han investigado el territorio, seleccionado las iniciativas que querían conocer y preparado la comunicación de la experiencia.
Durante la ruta se convertirán en corresponsales, creando textos, fotografías, vídeos, infografías, podcasts y publicaciones para redes sociales. A través de estos contenidos compartirán las historias de las personas que están impulsando alternativas en los pueblos, así como sus propios aprendizajes y reflexiones.
De esta manera, Rural Forks busca dar visibilidad a iniciativas rurales inspiradoras y acercar al público una mirada joven sobre los retos y oportunidades de estos territorios.
“Rural Forks es mucho más que una ruta en bicicleta. Es un proceso de participación juvenil en el que las personas jóvenes investigan, diseñan, viven y comunican la experiencia”, explica Beatriz Barbero, coordinadora de Brújula Intercultural.
“Queremos que sean protagonistas, que desarrollen una mirada crítica sobre los retos de nuestros territorios y que descubran que existen alternativas reales para construir comunidades más sostenibles, inclusivas y resilientes”.
Una experiencia que transforma la mirada sobre el territorio
Pedalear juntas, convivir durante once días y escuchar a quienes están desarrollando proyectos en el medio rural permite conocer los territorios desde una perspectiva diferente.
Después de cuatro ediciones, Rural Forks continúa demostrando que el contacto directo con estas iniciativas puede cambiar la manera en la que las personas jóvenes entienden el mundo rural y su papel dentro de él.
La juventud no es únicamente espectadora de la transformación de los pueblos. También puede participar, comunicar, generar redes y contribuir a imaginar otras formas de habitar y cuidar los territorios.
Todos los contenidos creados durante la ruta podrán seguirse en las redes sociales de Rural Forks y en la página web del proyecto.
Rural Forks es una actividad de participación juvenil coordinada por la Asociación Brújula Intercultural y Biela y Tierra, cofinanciada por el programa Erasmus+ de la Unión Europea y con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso.



