Hace un año llegaba a Burgos en tren. Había decidido viajar de esa manera desde Italia por motivaciones ambientales y climáticas, pero también porque quería entrar en esta experiencia lentamente, con un ritmo más humano que el de aviones y aeropuertos.
Cuando viajo, me gusta mucho mirar, a través de las ventanillas, los territorios que estoy cruzando y, llegando aquí, dos cosas me llamaron la atención de esta parte de España.
La primera fue la densidad de población muy baja en la zona: ¿donde están los pueblos? ¿Por aquí no vive nadie? ¿La “civilización” está escondida? La segunda fue el verde de la parte norte de la provincia de Burgos: yo pensaba que el interior de Espana era todo seco y amarillo (sobre todo en verano), y sin embargo… montañas, árboles, paisajes maravillosos me hicieron cambiar de idea de repente! Todavía no estaba plenamente consciente de que esas dos cosas iban a ser dos partes fundamentales de mi voluntariado CES en Asociación Ábrego.
Inicié mi experiencia en verano, y pude conocer Burgos en su mejor temporada: la de los Sampedros (las fiestas patronales), de las jornadas super largas, de luz hasta las 11 de la noche y de mucha gente siempre por la calle. Al mismo tiempo tomè mi tiempo para profundizar en todos los proyectos de Ábrego y dar mi apoyo a uno muy práctico: la realización de ceniceros de material reciclado, en el marco de un proyecto de sensibilización ambiental y reducción de las colillas en la ciudad.
En poco tiempo me di cuenta de la característica principal de Ábrego: su infinita red de entidades amigas en la ciudad y en el mundo rural. Colectivos y personas con las cuales colabora en proyectos o simplemente que apoyan la asociación y pasan por un café en el Granero.
Gracias a esto pude participar como voluntario en el WIM Festival, 10 días de música y talleres en Frías, uno de los pueblos más bonitos de España!
Todo lo cría la tierra es el lema de Ábrego: define los valores, la misión y el trabajo día a día de la asociación. El vínculo con la tierra y el territorio para mí fueron sobre todo en las formaciones en los pueblos y en el proyecto del Bosque Comestible.
Las primeras son cursos sobre saberes y conocimientos prácticos para el mundo rural organizados en pueblos de la provincia: elaboración de quesos, ganadería extensiva, micología, permacultura…una manera de luchar contra la despoblación del medio rural muy concreta! El segundo es un terreno en Rucandio (Valle de Caderechas) donde trabajamos para crear un ecosistema que sirva para la producción sostenible de alimentos, la regeneración del suelo y la conservación de la biodiversidad. Allì mis tareas fueron varias: desbrozar, regar las plantas, arreglar las lagunas, trabajar en el sistema de recolección de agua, organizar jornadas de trabajo colectivo…y disfrutar del silencio y de la tranquilidad del campo!
Sin embargo, fueron muchas también las actividades en la ciudad: charlas en nuestra sede, actividades con escuelas, campañas de sensibilización…entre estas, he desarrollado un proyecto de sensibilización sobre el cambio climático y posibles soluciones. De hecho, he organizado proyecciones y coloquios de los episodios de la docuserie Hope! Estamos a tiempo: cada uno en un lugar diferente de la ciudad, con el objetivo de aumentar la conciencia y el debate sobre ese tema, tan importante para nuestro futuro en este planeta. Este proyecto me permitió conocer la red de personas y organizaciones comprometidas en medio ambiente en Burgos y su provincia, y con motivo de la última proyección, juntarlas en un Encuentro para la regeneración del territorio, facilitando conexiones y aprendizaje mutuo!
Cuando descubrí el significado de la palabra Ábrego no entendí muy bien por qué elegirlo: es el nombre de un viento del suroeste, muy tibio, que viene del océano y da lugar a lluvias abundantes.
Ahora puedo decir que representa lo que ha sido para mi este año en Burgos: un viento necesario (para la tierra y los humanos), que trae agua, fuente de vida, que calienta el corazón y conforta el alma cuando está más fría!
«Hay gente que anda debajo de la lluvia, hay otra que simplemente se moja» (R.D. Miller)
Matteo




